El documento, elaborado por un tal Douglas T. Peck (supongo que será hermano de Gregory), se titula así:
LA NAVEGACION DE COLON Y LA CONTROVERSIA SOBRE LA ISLA A LA QUE LLEGO EN EL NUEVO MUNDO
No traduciré todo literalmente, haré un resumen (briefing, que queda más profeshioná) con comentarios al márgen. Mis comentarios irán en cursiva y en rojo.
Qué nivel de precisión tenía la navegación de Colón y en qué lugar tocó tierra por primera vez en el Nuevo Mundo? [...] Este estudio examina las cuestiones relativas a la metodología y precisión de su navegación así como la controversia sobre el lugar donde tocó tierra y ofrece respuestas a través del análisis de documentos fuente de los siglos XVI y XVII.
La introducción apunta a que el documento es una síntesis de dos obras de Peck referidas a estos particulares.
LA NAVEGACION DE COLON Y SUS CONTEMPORANEOS EN LOS SIGLOS XV y SVI
Colón y sus navegantes contemporáneos Españoles y Portugueses (
pilotos -pilots-) emplearon únicamente la navegación por estima en los siglos XV, XVI y bien entrados en el XVII. Los informes poco precisos acerca de la utilización de la navegación astronómica (basada en observaciones al azar del cielo) en este período , se discutirán más adelante.
La simple y fácilmente dominada navegación por estima empleaba la brújula o compás magnético para determinar la dirección y una estimación sobre la distancia navegada, trazados ambos en una carta portulana para establecer una posición.
En este punto, Peck me sorprende. Los ingleses denominan "fix" a una posición observada, bien sea obtenida por demoras o por rectas de altura. Sin embargo, Peck emplea el término fix para una posición estimada (Se). No sé si es deliberado o es que no maneja la diferencia con soltura. La carta que muestra el cofrade Malula es una carta portulana, llamada así porque servía para guiar de puerto a puerto a los navegantes.
Hacia el final del Siglo XV, la navegación por estima había sido refinada hasta el punto en que Colón y otros navegantes competentes realizaban travesías al Nuevo Mundo y retornaban con habilidad y precisión.
La creencia común de que la estima era inherentemente poco precisa y poco útil para las largas travesías oceánicas durante el período colombino es rebatida por pruebas históricas documentadas.
Entramos en harina...
Existe una amplia evidencia que muestra que los navegantes del Mediterráneo desarrollaron la estima hasta convertirla en un arte y en una cienca precisa más de dos siglos antes de la era de Colón. La brújula de 32 puntas se refinó hasta convertirse en un instrumento marino de precisión en Amalfi, y fue adoptado por marinos de Pisa, Génova y Venecia.
[...]
El Historiador
Andrés Bernáldez, amigo y confidente de Colón, confirma la precisión de la navegación por estima en el período cuando decía: "Un buen piloto o amo no es considerado tal si, viajando sobre una gan distancia de tierra a tierra, fuera en mar abierto sin indicación (referencia) de tierra, se desvía más de diez leguas incluso si el viaje es de más de mil leguas".
Ahora veamos a qué distancia hace alusión con las leguas el amigo Bernáldez. De acuerdo a las posibles definiciones, y sabiendo que era pacense, parece razonable escoger la legua castellana como referencia, es decir, la legua previa a la unificada en el S.XVI. Su valor era de 5.000 varas castellanas (4,19Km) o lo que es lo mismo, 2,25 Millas náuticas.
Con lo que el buen Andrés, consideraba que después de una travesía oceánica de más de 2.200 millas, un buen navegante no podía tomar tierra a más de 22 millas de donde se suponía que debía estar. La verdad es que no está nada mal. Además, 22 millas era el tope, se supone que debían hacerlo algo mejor de media.
Existen historiadores actuales que afirman, en evidentes lecturas erróneas de documentos históricos, que Colón era bastante poco hábil en navegación en 1492 y que el escaso conocimiento que tenía, lo obtuvo navegando con los Pilotos Portugueses. El diario detallado de Colón de su viaje de 1492-1493 (escrito por Bartolomé de las Casas) ofrece evidencia empírica de que Colón era un experimentado marino y un preciso navegante.
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En 1991 una reconstrucción empírica, controlada científicamente, del viaje determinó matemática y categóricamente que que la estima de Colón para los dos largos trayectos oceánicos tenía un factor de precisión del 99,7%.
¡ Oño !, el 99,7% no sólo a estima, sino a ojo, porque no tenían corredera, según el señor Peck... esto hay que comprobarlo.
Los datos de navegación de esta investigación fueron verificados en una auditoría independiente para validación de la precisión por el Almirante William Lemos (almirante retirado de la US Navy).
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La pericia de Colón en navegación oceánica exedía con holgura la de los pilotos contemporáneos portugueses de los cuales se alega que aprendió a navegar.
** Fin de la Primera Parte **
Rog