Cita:
Originalmente publicado por Bohemia
Yo estuve hoy en el Salón, y ha sido una pena.
Ni bolsas, ni obsequios ,ni un boli, ni nada.... me llevé al peque con autorización de la Escuela, que este dia haría campana para ir al salón, y el pobrecito se me ha puesto muy triste cuando ha visto que la piscina de los barquitos de vela ligera estaba seca, sin agua, vamos que ni pa agua..... con todo lo que ha llovido!
|
Realmente era penoso ver aquella piscina vacía. Hay que ser cutre para montarla y no llenarla de agua, pero la cutrez llega bastante mas allá. No hablemos de las dificultades para entrar de este año respecto a las anteriores ediciones del salón. No demos importancia a que el año pasado uno era recibido por una agradable sensación en la entrepierna, originada por la vibración del telefonillo que llevamos en el bolsillo y que anunciaba que se podía consultar el catálogo de exposiciones por medio de bluetooth. Tampoco es necesario hablar de la conexión WIFI que me han asegurado que el año pasado existía y que he buscado este año y con la que no he podido conectar.
Lo grave es que yo hubiera jurado que el año pasado el salón cerraba sus puertas a las 20 horas y este año me han echado a las seis de la cafetería (y puedo jurar que no había tomado ninguna bebida alcoholica) y a las siete del salón. Entretanto que nadie se preocupe porque la clase política (el alcalde Hereu y los mas distinguidos comerciantes de la ciudad) estaban hoy mismo en algún rincón de China inaugurando la primera oficina contemporanea del Consolat del Mar.
A este paso para el año próximo nos montan el salón náutico de barcelona debajo de un puente, o tal vez (y con mucha fortuna por nuestra parte) en Port Arnedillo.
Por suerte un cordial comité de bienvenida, formado por
Quim y
CAT me esperaba a mi llegada y con ellos he podido compartir mis primeras sonrisas y apretones cordiales, y a los segundos de despedirme de estos dos elementos -ventajas de encontrarte en un espacio vacio- me he podido agragar a séquito del Dr.
Dunic, con quienes comulgado un opíparo festín en el almuerzo. Luego hemos encontrado a
Ophiusa y juntos hemos formulado algunas tesis que ya las quisiera Zapatero para presentarlas en la cumbre donde van a arreglar el mundo. Me he detenido un ratito con Maese
Al Tanllaui y al salir, muy justo de tiempo, porque ya había sonado la campana, he visto a
Rayo Verde ensimismado ante un PC donde no dudo que salía el logotipo de la Taberna.
En resumen. lo dicho por los demás, si el diablo estuviera dispuesto a hundir definitivamenmte el Salón Nautico de Barcelona, estaría haciendo un buen trabajo.