Pues eso, tras pedir consejo a los ilustres para sustituir el calefactor, y tras la múltiples y variadas respuestas como soy como soy pues obré en consecuencia: puse lo que quise. Mi calefactor sigue allí. Por cierto anoche antes de acostarme me duché (suelo hacerlo por las mañanas pero ayer me apetecía) y me llevé el calefactor dentro de la mochila a la ducha, que eran casi las 11 de la noche y los baños están helados así que cuando salgo mojada me lo enchufo pa tiritar menos
Y nada, ya a bordo, y tras un rato de buena música y relax (gracias al que me dio a conocer a Katie Melua, anoche me acompañó) me dispuse a dormir con mi nueva calefacción
En principìo tenía pensado llevarme un nórdico de plumas que tengo en casa, pero esos no se pueden meter a la lavadora, y soy una maniática de los olores, así que me fui a Tramas y me compré un nórdico sintético con gramaje de 300 que es lavable, y claro, para no desentonar le compré una preciosísima funda con fondo rojo intenso y un dibujo de damasco fucsia, en definitiva, monísima de la muerte. De repuesto pal quita y pon compré otra con el fondo en color chocolate y corazones fucsias azules y naranjas, es que me gustaban las dos
Ha sido todo un éxito, me acoste con una camisetilla de manga larga y unos pantalones largos, y a medida que mi funda se calentaba tuve que ir quitándome ropa. He dormío como una angelita (las angelitas a veces roncamos como el leon de la metro goldin mayer esa), incluso abrí la escotilla para disfrutar de la preciosa luna, calentita bajo mi nórdico de damasco fucsia.
Me he ahorrao el webasto, el radiador de aceite y todos esos aparatejos que me habrían impedido tener el barco abierto y contemplar el cielo para no perder calor.
En fin, que estoy contentísima con mi nueva calefacción nocturna, todo un acierto
