Muy buena tu pregunta, Optimista...
Veamos, quizás deberíamos recopilar datos para alimentar nuestra razón:
Tenemos una botavara que pesa lo suyo y que pivota en un extremo.
Tenemos una vela que también pesa lo suyo.
Tenemos un aparejo que, sí, también tiene algunos kilitos.
La botavara se mantiene abierta por que la vela, cargada, tira de ella. Si no, esa percha tiende a venirse a la vía por sí sola, pivotando en el pinzote.
Tenemos que según nuestro barco coge arrancada, el aparente (o relativo) disminuye. Disminuyendo, por lo tanto la presión en Newtons sobre la vela, que es lo que mantiene la botavara "abierta".
En el momento en que, ej., subamos una ola, el momento de "péndulo" de la botavara puede llegar a ser mayor que la presión del viento sobre la vela.
A todo esto, si el timón (o el viento) deja irse de rumbo relativo (respecto al viento) al barco, la presión del viento incidente en la vela disminuye notablemente.
Esto suele notarse por un principio de flameo en la parte superior de la vela, que es lo que primero se pasa a barlovento. A partir de ese momento, el desastre...
Hay que tener en cuenta que tanto la dirección como la intensidad del viento son promedios, no estados continuos.
En días "benignos", es buen entrenamiento hacer "orejas de burro", para coger el "feeling" de la caña.
¿Qué te parece esta reflexión? Pues yo me he quedado seco, así que

