Estoy con Biziberri y Malamar, en situaciones semejantes, el arma más poderosa es poder combatir contra la inactividad, la espera. Depender de los demás y a su vez adopar una actitud exclusivamente de espera, por mucho equipo que lleves, la espera es minante.
Me he encontrado en dos situaciones parecidas, o mejor aproximadas sin ser un naufragio. La primera, con una pequeña canoa de aluminio 7 mts.y un motor fueraborda de 25 HP, habíamos salido de Manaus, hacia el Rio Negro y remontado un afluente: el Apuaú. Total remontado 80 millas desde la desembocadura de dicho río, donde había gente. El resto sin una viva alma, a esta distancia por un golpe con tronco a media agua, rotura de la hélice y los engranajes planetarios. Fin de la propulsión, del viaje, y de la alegría. Nos enfrentamos a nuestra propia imprevisión y juventud. Ni un remo a bordo, 6 naranjas, bastante gasolina y por suerte un machete. Eso sí, agua dulce en abundancia. Selva y más selva. Fabricamos remos con palos, debidamente tallados y dos días remando. A pesar de ser tan poco tiempo, la gente a veces es imprevisible y la falta de paciencia un mal enemigo.
En otra ocasión, Angola, trabajando para aquél gobierno, (el establecido en 1999) detenido por UNITA en Cabinda. Siete días sin que la familia ni nadie sepa nada. Cerrado en un hotel hasta nueva orden. Actitud pasiva...esperar y tratar de negociar. No poder luchar por tí y los tuyos es sin duda lo peor, al final liberado gracias a tener también pasaporte brasileño.
En caso de naufragio... nunca abandonar la vida. A de ser ella que te abandone.
El previsor sale bien parado, si lleva consigo además de los equipos ya perfectamente descritos por los cofrades, una herramienta imprescindible: La Paciencia


cuidado empiezo con la batallitas...pronto me largan
