¡Bona nit!
Pues yo sí la conozco, Perseo. El pasado verano un amigo manitas italiano me ayudó a tapar los agujeros que quedaron al quitar unas cornamusas. Trajo sus propios utensilios y, entre ellos, la resina, con su catalizador en polvo.
Como era la primera vez que trabajaba con resina, mi problema fue el contrario: cuando fui después a comprarla me extrañó que el catalizador fuera líquido.
