Señores, llega el triste y tenso momento de dejar mi barquito a su suerte hasta el lunes por la mañana. Ya sé que él no lo haría, estaría a mi lado, ayudándome, pero tengo que hacerlo.
La suerte está echada.
Espero no perder muchos puestos, aunque todo puede pasar.
Que ustedes lo naveguen bien.



