¡Ostras, Ignacio! ¡Y yo que os hacía comiendo un rico arrocito en Cullera!
Qué susto, menos mal que por lo menos has mantenido la sangre fría para reaccionar...
Bueno, espero que lo del motor sólo se quede en un calentón (con perdón), y no haya ninguna avería importante.
Besos a los dos
kendwa
PD: Un consejo...

No vuelvas a Cullera, que cada vez que vas...
