Bueno, pues a pesar del día que parecía que iba a llover, no fue para tanto (me parece que me está creciendo la nariz) y casi un centenar de barcos se dieron cita puntualmente a la hora convenida para ordenadamente hacer esta siempre apetecible travesía.
¿Quién dijo miedo...?
Una guapa piratilla...
Y como la ocasión lo requería, este barco no desntonaba