Cita:
Originalmente publicado por Nepomuceno
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Fueron los ojos de la camarera
los que de un sólo vistazo acertaron
y ya desde entonces abanderaron
el afán de esperanza lisonjera.
Y esta dicha, que no siento agorera.
Que el tono de mis ojos verdearon
y el fulgor de la noche acaloraron
para ser tan pronto perecedera.
Nepo, ¿no es ésta ya una calentura
que merezca para mi su exclusiva?
y sí sea agorera tu censura.
Puede ser mi terquedad impulsiva
y hasta puede que sea un caradura.
¡Fué Nure, quien me la dió en exclusiva!