Como libros para poderse dejar, todos aquellos de tipo novela, que una vez leidos ya no volverás ha hacerlo, a lo menos en unos años.
Yo me atrevería a dejar, entre otros:
El cazador de Barcos,
Mi marido su velero y yo.
pero el Glenans, la verdad, es el de cabecera, ese no se deja.
