Leí varios artículos sobre este incidente y cuentan que el skipper salvó la vida por la inmediata reacción de sus compañeros de regata (de hecho se dieron cuenta que se había caído porque su barco iba a la deriva: otro se acercó, subió y se dio cuenta que ya no estaba allí el patrón)... pero sobre todo porque el agua estaba todavía a 24ºC (el accidente ocurrió a principios de octubre frente a Cagliari en Cerdaña).
Al verse en el agua, el chico se quitó las botas y la ropa para no irse al fondo y empezó a nadar. Pero con el chubasco las olas eran fuertes y no pudo hacer otra cosa que quedarse flotando. Lo peor, cuenta, son las decenas de picaduras de medusas que sufrió. Menos mal que no era alérgico!
Una birra a su salud. Tendrá algo que contar (y suerte de poderlo contar!!) a sus nietos.

