El pasado año me tocó vivir algo muy parecido, pero con mi sobrina de 18 meses... como tu dices, lo peor es que tu tienes que comerte todo por dentro y no manifestar preocupación al exterior, para no contagiar al entorno... te das cuenta entonces de lo débiles que en realidad somos...
Haciendolo corto, hoy la niña es feliz y corre con sus hermanas y nadie recuerda la angustia pasada...
Ánimo y que todo salga bien.