Re: Juegecillo Tabernario
Vamos a ver hijos míos... El Tabernero tenía un loro ¿vale?... captamos hasta ahí ¿no?... Pues bien, el bisho fue habilmente sustraído por elementos tabernarios indeseables; aunque sin embargo más tarde quedaría demostrado que el animalito estaba compinchado con los amotinados.
Era el mes de agosto de 2004, y mientras las buenas personas pasaban unos merecidos días de descanso, un grupo de carne de sentina, se dedicaba a conspirar contra el Sr. Tabernero. Convencieron al loro para unirse a la sedición. El loro que ya andaba mosca debido a que incomprensiblemente no le gustaba el bello nombre con el que el Jefe lo había rebautizado, decidío unirse a la revuelta
Caraculo, que así se llamaba, fingió un secuestro, e hizo creer que se se pedía rescate por él. Como el Sr. Tabernero es mas agarrao que una pelea de monos, y en previsión de que pasara totalmente de rescatarlo, decidió como medida de presión arrebatarle sus electrosextante amarillo. Esta parte de la hisoria, no sé muy bien por qué motivos, nunca fue contada en la Taberna.
Eran tiempos revueltos aquellos, se difamó y vilipendió al Sr. Tabernero... Se le desnudó y afeitó en público, se vertieron rumores y calumnias sobre las tendencias sexuales del jefe, e incluso se le llegó a relacionar con cierto grupo musical de no muy buena reputación.
Esto último le molestó en demasía y decidió cortar por lo sano, rodaron cabezas... las sentinas no daban abasto para tanta canalla y las quillas quedaron limadas de tanto pase.
Pasado el tiempo, el hombre se reblandeció, y como el negocio iba bien decidío ampliar el local, así que para conmemorarlo, habló con el Gobernador de Tortuga para que concediera una amnistía a los sublevados que aún quedaban vivos.
Estos tíos, que estaban ya más suaves que un guante, decidieron, ya que el loro se había largado al Brasil con una impresionante mulata, buscar un loro parecido y hacerle creer al Sr. Tabernero que era el suyo. Surgieron cientos de falsos loros, que el Sr. Tabernero iba rechazando metódicamente.
Incluso la Sra. Tabernera intentó colarle un tremendo guacamayo tropical acompañado de una no menos tremenda señorita pirata ligerita de ropa. Los motivos de esta acción nunca los tuve claros... ¿La Tabernera regalándole al Sr. Tabernero tan grata compañía?... No sé, seguramente debería de estar harto de él y no se le ocurrió otra forma de liberarse, pero esta es ya otra historia...
En fin, me llaman para la meditación de las 11:15... Quizá luego arroje más luz sobre el asunto.
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 ... de la cofradía de los maceteros de la costa.
La esperanza es esa puta vestida de verde. El Maki
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