Los gatos; esos pobres incomprendidos. A mi me encantan.

Son limpios, elegantes, silenciosos, independientes... Son el ejemplo del animal libre. Se dice que el gato te hace el favor de ser tu amigo.
Yo he tenido muchos, siempre callejeros. De esos que te encuentras por ahí y que te adoptan arrimándose a tus piernas y dándote "rabotás" y pequeños cabezazos. Pero si no te gustan, o mejor dicho, si no te atraen no hay nada que hacer.
Yo vi una obra de teatro que se titulaba "amor de perros y gatos". La moraleja de la obra es que las personas se dividen en dos clases: las que les gustan los perros y las que les gustan los gatos. Los perros siempre (o casi siempre) están dispuestos a dar cariño a mansalva. Los gatos a recibirlo sin dar prácticamente nada a cambio. Lo que quiere decir que, si te gustan los perros, lo que realmente te gusta es recibir cariño y, si te gustan los gatos, tu preferencia es más a dar cariño que a recibirlo y necesitas alguien que sepa aceptarlo.
No se si es cierto, pero es muy significativo que haya muchas más personas a los que les gustan los perros que a los que les gustan los gatos.
