Cuando los romanos ocuparon
Iberia, la denominaron Hispania, nombre de origen desconocido, aunque probablemente derivado del cartaginés, que significa "
tierra de conejos".
El
conejo era un animal desconocido para los griegos y latinos de la Antigüedad que visitaron la península Ibérica.

El historiador griego Polibio, del siglo II adC, lo describe por primera vez:
Visto de cerca se asemeja a una liebre pequeña mas cuando se le tiene en las manos se ve que es de forma muy diferente, y sabe también de modo distinto al comerlo; vive la mayor parte del tiempo bajo tierra.
Le llama
kyniklos, nombre ibero, que después dio al latín
cuniculus, y al español
conejo. Era abundante en el paleolítico, a juzgar por los restos descubiertos en la peninsula Ibérica.
Así, amigo
Lapin, tu apodo en versión ibérica está lleno de historia, gloria y poesia, ademas de otras cosas a las que nos llevaría las derivaciones que del nombre
cunni-culus, se derivan fácilmente.

La mala suerte se referirá a la versión gabacha, porque para nosotros ¡a ver quien es el guapo que dice que da mala suerte llevar un conejo (o mas) a bordo!


Catram.