A mi tambien me gusta la idea de zarpar y vivir la vida, de hecho en mi mesilla de noche tengo un libro de Kurt Schmidt: LA VUELTA AL MUNDO SIN PRISAS, que me sirve de liberacion momentanea.
Pero las amarras que tengo que largar no son solo las del barco, hay otras amarras dificiles de soltar que nos unen a tierra. A veces parecen de acero.
Solo el hecho de querer o tener un barco, es ansiar la libertad. De eso a poder conseguir ese sueño de vivir la vida a bordo de un velero hay que estar muy muy decidido, y tener suerte.
