La vuelta desde Motril ha dado poco que comentar, salvo el valor de La Perla Negra, que solo en su pequeño barco, con un motor fueraborda ha aguantado el tipo y nos hemos puesto en Benalmádena a las seis de la tarde.
Y todo ello a pesar de la formid able corriente en contra que en algunos momentos no nos dejaba ir a mas de tres nudos y medio.
A llovido casi todo el día y el levante no ha saltado. Pero tampoco lo ha hecho el Poniente, así que hemos caminado sobre un mar no demasiado revuelto y un poco de viento que nos permitía estabilizar el barco con las velas.
En algún momento la niebla nos ha recomendado poner los radares y hemos observado que el Nausica de Perla no daba buena señal, por lo que le recomendamos poner un buen reflector de radar por su seguridad.
Por la emisora hemos contactado con Rapaz, que ayer ha tenido que quedarse en la Caleta. Es bueno comprobar que al menos somos capaces de hablar a casi treinta millas de distancia.




