Mucho tardó el patrón del dufour en decidirse a cortar el cabo del ancla. O bien lo paralizó la angustiosa situación o bien no supo comprender con presteza que no había otra manera posible de librar a su barco de los golpes y del enorme peligro de irse a pique que le acechaba. El argumento que, al parecer, manejaba su ofuscada mente en relación a la desgracia de la perdida del ancla, me parece irrelevante. Y eso que el de la goleta se lo exigía a voz en grito!...
¡Que dificil es mantener la mante clara en las situaciones difíciles!
