Celebro que todo haya quedado en un susto y no una tragedia. Nadie lo ha dicho, así que querría aportar (sin ánimo de quitar importancia al susto que has contado, por supuesto) que quizá sea una buena idea quitarse la costumbre de mear en la marina. A mí no me resulta nada agradable tener el barco donde los demás mean, y a veces incluso cosas de más calado... sobre todo por que cuando voy al barco habito en él.
Sé que el mar es muy grande y tal y tal, pero no cuesta tanto recorrerse el pantalán e ir a los baños que toda marina debería tener. A veces se nos caen cosas importantes del barco y obviamente hay que recogerlas... o hay que ponerse el traje de agua para echar un ojo a la obra viva. Yo lo haría con más ganas si creyera que nadie mea a mi lado.
Saludos,
Ignacio
(Por un mundo libre de marina-meónes)