Yo tampoco se la pondría nunca...
Vamos, que muy, muy, muy, muy, muy, muy mal tendría que maniobrar y además tener que estar siempre metiéndome en vericuetos con fuertes vientos y corrientes de través para que me compensase.
Las razones son claras: una hélice de proa es un artilugio que supone toda una serie de cosas muy fáciles de que se atoren o den disgustos. Supone un peso importante en proa y un freno terrible en el deslizamiento del casco a menos que pongas las carísimas escamotables.
Y ante las dos últimas consideraciones, no vale el "es que yo no hago regatas". Se hagan o no regatas, lo que se ha de buscar siempre es que el barco navegue lo mejor posible: esto es algo que da satisfacción y da seguridad. Y por supuesto que una hélice de proa no ayuda a navegar.
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Por lo menos, lo veo así.

para los que la llevan...