Tú te vas, y todos nos quedamos un poco mas pobres de contenido. La gente buena no debería marchar nunca y Tabernero debía ataros amistosamente a la pata de una mesa para que siempre estuvieran ahi, para seguir dando buenas opiniones y bebiendo con los amigos.
Siento tu marcha de verdad. Un fuerte abrazo


