misma experiencia hace poco. Llegamos cansados de Madrid a las 1230 de la noche. Dejamos los bartulos en el barco y con chaqueta, pana y zapatos, al agua. A plomo y para abajo. Me sacaron mis amigos de los pelos. Con sensación de que si no hubieran estado allí, para abajo que me iba.
Es lo malo de saltar al muelle por popa. Desde ese día me bajo usando el obenque, saltando al finger, con más cuidado que la mar.
Hasta que se me vuelva a olvidar y tengamos un disgusto.
Muchas birras que esta lo contamos,
