Canta, Silvia, cántate a ti misma mientras te arrulla el ruido del mar en ls gusrdias, a solas el barco, el mar, el viento y tu, Alea os protege, el barco no se hunde ni el palo se cae, y mientras cantas escucha cada ruido de tu barco, si la conociste y la empezaste a amar mientras la construiais ahora te toca oirle todos sus lamentos y sus gozos, vista, oido y tacto, para conocerla tanto o más que a Johan.
Seguid bien y contarnos.
