Ver mensaje
  #1  
Antiguo 15-12-2008, 23:16
Avatar de Taranta
Taranta Taranta esta desconectado
Corsario
 
Registrado: 01-11-2006
Localización: Menorca y alrededores
Edad: 59
Mensajes: 1,091
Agradecimientos que ha otorgado: 260
Recibió 300 Agradecimientos en 122 Mensajes
Sexo:
Predeterminado Un punto de vista sobre el crucero

Hola a todos,
Hacía algún tiempo que no me pasaba por aquí y me alegra ver algunas firmas conocidas y otras nuevas (al menos para mí) que son dignas aportadoras de ideas y experiencias.
Lo que me ha animado a volver a postear es una visión sobre las regatas de crucero que he copiado de la revista de mi club y que os pego a continuación.
Para los que no conocen este mundillo creo que será motivante y para los que lo conocen, hasta polémico. Eso lo veremos a partir de este momento.
Un saludo a todos los cofrades y especialmente a los que hemos cruzado plumas(de escribir, que os conozco) en el pasado.

"Para las personas que no conocen este deporte, el ver a una cincuentena de personas meterse en pequeñas embarcaciones a lo largo de todo el invierno para pasar frío, empaparse y darse golpes mientras se pegan tumbos por una cubierta en medio de las olas debe ser algo chocante. Seguramente muchos piensan que hay que estar mal de la cabeza para sufrir las inclemencias del mal tiempo (y del excesivamente bueno) para meterse encima de un trozo de fibra de vidrio y pasar horas y horas en medio del mar.
Sin embargo el deporte de la vela tiene algo que atrapa a las personas y mientras se encuentran abordo les hace olvidar que existe un mundo en tierra con su prisas, sus problemas y sus limitaciones.
Las regatas de crucero tienen unas características que cuando se conocen se convierten en una forma de vivir la naturaleza que ciertamente adicciona a quienes se inician en ella.
Para empezar hay que decir que las regatas tienen una componente importante de capacidad física porque a veces hay que aguantar muchas horas al timón o a la escota de mayor o de spi con una concentración agotadora, intentando sacar el máximo rendimiento a las velas. Del mismo modo, el frío, el viento y el agua hacen mella en los tripulantes que no están bien preparados y no tienen el material adecuado. El mal de mar y las lesiones también tienen su protagonismo en según qué condiciones. Por último hay que ser un verdadero atleta para preparar la maniobra de proa con olas grandes o subir al palo en casos extremos cuando las roturas de material así lo exigen. Físicamente podemos decir que es un deporte exigente.
Pero mentalmente no lo es menos. La constante observación de los detalles, los colores del agua, la forma y dirección de las olas, las corrientes y las señales en tierra hacen que el patrón y el táctico deban tener una agudeza mental que les permita sacar provecho de los torrentes de información que el entorno les proporciona.
Las personas que dominan física y mentalmente este deporte encuentran una satisfacción especial en el análisis y la resolución de situaciones complejas y cambiantes.
Por otro lado las regatas de crucero son un deporte de equipo, en el que “los buenos” son los que están contigo en el mismo barco y “los malos” se encuentran a una buena distancia, inmersos en su propia lucha contra las condiciones meteorológicas que se den ese día.
El trabajar en equipo, con la importancia que tiene la coordinación de cada uno de los elementos de ese equipo, hace que las relaciones entre los miembros de una tripulación deban ser fluidas y distendidas. De ese modo se logra que las maniobras sean como una pieza de música clásica bien ejecutada. Sin estridencias. Cada uno entrando en el momento oportuno a dar su aportación al conjunto de la pieza que se desarrolla. La coordinación y el entendimiento son capitales en este deporte.
Otro factor determinante para los resultados en las regatas de crucero es el material. Un trompetista de primer nivel no puede ir a un concierto con la trompeta llena de barro. Un barco bien cuidado, con los pesos bien repartidos, con la maniobra estudiada y optimizada es un instrumento bien afinado que dará las mejores notas cuando el maestro se lo pida. El cuidado del barco como si se tratase de un stradivarius es primordial a la hora de lograr que esté a la altura de lo que la tripulación espera de él. Los barcos son seres nobles, con personalidad propia, que devuelven el cariño que se les entrega y que no te dejan en la estacada si tú tampoco les das la espalda.
Muchas veces, llevando la caña de un barco, te da la impresión de que “sientes” el agua fluir por la pala del timón y de que el propio barco te transmite su estado de ánimo; su alegría si está bien arranchado y sus velas guardan proporción con el viento y el mar que imperan, o su sufrimiento si está forzado o mal preparado para las condiciones con las que se encuentra. Para las personas sensibles, el tacto del timón y la visión del viento en las velas les proporciona un “masaje cerebral” que les traslada a otra dimensión, lejos de las preocupaciones de la vida terrestre, sin caminos vallados que seguir obligatoriamente y con una sensación de libertad sin igual.
Pero no todo es armonía y felicidad en este deporte. El mar es un juez implacable y raro es el crucerista que en alguna ocasión no se ha sentido miserable y se ha preguntado amargamente porqué ha tenido que salir a navegar en un día como ese en lugar de quedarse en casa, calentito y rodeado de sus seres queridos. Sin embargo, si los deberes se han hecho a su debido tiempo y uno se acerca al mar con el respeto que se le debe a un entorno que nos es ajeno y hostil por más que nos apasione, tenemos muchas posibilidades de seguir disfrutando de él durante muchos años.
Por último es importante que la competitividad no eclipse las cualidades humanas que siempre han adornado a los hombres de mar. El patrón debe inspirar confianza y ejercer cierta autoridad, especialmente cuando las condiciones se vuelven extremas. Debe ser una persona motivadora y conocedora de las capacidades y debilidades de su tripulación. Las personas nerviosas e irritables rara vez son capaces de aglutinar a su alrededor un equipo capaz de trabajar como tal. Por otro lado, saber ganar es tan importante como saber perder y en Ciutadella por fortuna nadie antepone un trozo de hojalata al valor de una amistad.
Este es el deporte de la vela en la clase crucero. Físico, Mental, Sensitivo e Intuitivo, Social y cercano a la naturaleza. Pocas oportunidades tiene el ser humano, a lo largo de su vida, de disfrutar de semejantes sensaciones."
__________________
"No has ganado la regata si para ganarla has perdido el respeto de tus competidores"
Paul Elvstrom

http://vivelmarenfornells.blogspot.com.es/
http://mimesadelbar.blogspot.com/
http://tacticaregatasclub.blogspot.com.es/
Citar y responder
10 Cofrades agradecieron a Taranta este mensaje:
ALSEDON (16-12-2008), baldufa (16-12-2008), botarate (15-12-2008), charran (16-12-2008), el brujo (16-12-2008), Jadarvi (16-12-2008), Javirtxo (18-12-2008), kiqu (18-12-2008), Tonick (20-12-2008), true (15-12-2008)