Una buena alarma de radar, un despertador, dormir con un ojo abierto, creo que son los remedios. Aunque es mejor hacerlo a dos. Yo he hecho algo en solitario, pero, la verdad, no me ha gustado. Sobre todo, por el hecho de compartir las vivencias.
Bohemia, con todos mis respetos. Dile a tu marido que ojalá que nunca le toque un barco a rumbo de colisión y que el timonel esté viendo un partido de fútbol, o le hayan entrado ganas de cagar y esté en el baño dos cubiertas más abajo. Tendréis toda la razón del mundo, desde luego, pero naufragaréis.
Créeme, estos casos existen y por desgracia para todos, son muy frecuentes. Hagamos buenas guardias de puente.
