Un arquitecto, un artista y un ingeniero estaban discutiendo si era mejor pasar el tiempo con la esposa o con la amante.
El arquitecto decía que disfrutaba estando con su esposa, construyendo una base sólida para una relación duradera.
El artista opinaba que prefería estar con su amante, por la pasión y misterio que encontraba en ello.
Finalmente, hablo el ingeniero:
- Yo me quedo con las dos.
- ¿Con las dos? -preguntaron el arquitecto y el artista.
- Sí, -replicó el ingeniero-. Teniendo esposa y amante, cada una supondrá que estás con la otra y así se puede uno ir al laboratorio a trabajar.
Un día, un ingeniero estaba cruzando una carretera cuando una rana le llamo y le dijo "Si me besas, me convertiré en una hermosa princesa".
Se agacho, recogió la rana y se la puso en el bolsillo.
La rana hablo de nuevo y dijo "Si me besas y me conviertes en una hermosa princesa, me quedare contigo durante una semana". El ingeniero saco la rana de su bolsillo, sonrió y la devolvió a su lugar.
Entonces, la rana grito "Si me besas y me conviertes en princesa, me quedare contigo y haré lo que quieras".
Nuevamente, el ingeniero saco la rana, sonrió y la volvió a meter en el bolsillo.
Finalmente, la rana pregunto:
- Pero bueno, ¿qué pasa? Te he dicho que soy una hermosa princesa, que me quedare contigo una semana y que haré lo que quieras. Entonces...¿por que no me das un beso?
- Mira, yo soy ingeniero. No tengo tiempo para una novia, ¡pero una rana que habla.... mola un montón...!.
