Acabo de dejarlo todo colocadito en los zapatos y atiborrarme con los turrones y las copas

que les habían dejado a Sus Majestades (juro que no volveré a dejar el cognac de Lidl a mano

).
Algo me dice que este año será el último y que habrá cosas que ya no colarán más... pero que me quiten lo bailao.
No sé si la ilusión es mayor en padres o en hijos. Lo que sé es que se nos sale a borbotones.
