Discusión: Vendée Globe 2008-09
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Predeterminado Re: Vendée Globe 2008-09

Traducción de este artículo de la página de la vendée globe
http://www.vendeeglobe.org/fr/magazi...ang-froid.html

Golpe de escora. Brutal, incomprensible y que se prolonaga, ineluctable (palabro que acabo de aprender: algo contra lo que no se puede luchar). Sujetarse para no caer. En un destello, se comprende la evidencia. Vuelco. El casco bascula, se inmoviliza en la vertical con el palo y las velas que flotan, pero por mucho tiempo.
Durante estos instantes dónde cada segundo cuenta, hay que hacer nada más que lo indispensable. En este punto donde nos encontramos, la película ya está dando vueltas en la cabeza. Pero evidentemente la realidad no es como la ficción. Hace falta improvisar, al instante.
El casco está al revés, definitivamente. De pronto, esta burbuja tan familiar se vuelve extraña. El mundo sin arriba-abajo con el techo convertido en suelo, todo al revés y todos los objetos que flotan y ruedan a merced de las olas. El agua está helada. En este nuevo espacio sin referencias, todo es un peligro. El casco hundido en el agua, zarandeado por la mar y la cabina no es más que una inmensa coctelera. Difícil permanecer de pie y desplazarse. Cada elemento de la cabina, dada la vuelta y en altura, es una amenaza, para la cabeza, particularmente.
Pero el mayor peligro, curiosamente, viene de la mar. En el agua, el enfriamiento, la hipotermia, es 30 veces más intenso que al aire libre. Primero, se tirita. La contracción de los músculos produce calor para compensar las pérdidas. Pero esta reacción agota rápidamente las reservas de calorías. Si la inmersión se prolonga, el organismo adopta otra estrategia, se repliega sobre sí mismo, el caracol en su concha. El fin: hacer lo posible por proteger los órganos vitales del frío. Entonces la sangre refluye desde la piel para no enfriarse. La piel se vuelve pálida y fría, los músculos mal irrigados se tensan, limitan los movimientos. Después, a pesar de este combate, atrincherado, la temperatura central cae poco a poco. Una somnolencia incontrolable invade el cerebro. El corazón y la respiración primero aceleradas para contraatacar el frío, se van ralentizando poco a poco, como en la hibernación. A partir de 30º se produce la pérdida de conciencia. A 28º las posibilidades de sobrevivir se vuelven más escasas.
En un agua a 5º, con la ropa normal, el coma aparece alrededor de una hora, con algunas variables. Las prendas gruesas, la grasa de la piel, mejoran la resistencia al frío. Al contrario, moverse acentúa la pérdida de calor y la fatiga muscular. Al refugiarse en un lugar al abrigo del agua; incluso mojado, el enfriamiento es mucho más lento. Y ponerse el traje de supervivencia, si es posible. El aislamiento del neopreno guarda el calor del cuerpo, mucho tiempo. En este espacio invertido, se va a tientas para encontrarlo. Pero está bien allí, donde debe estar. Ponerlo como se ha aprendido. Los cursillos de supervivencia y el entrenamiento son verdaderamente buenos.
Ahora organizarse y esperar. No hay nada más que hacer. Guardar la confianza. Reflexiones de Tony Bullimore volcado sin quilla en un lugar de las Kerguelen. 5 días esperando el salvamento refugiado en la oscuridad, en la proa del casco. Su alimento, algunas tabletas de chocolate. En aquella época, se tenía miedo que se asfixiase con el gas carbónico de su propia respiración. En efecto, le era imposible renovar el aire que respiraba, el mismo aire que mantenía a flote su casco. Pero la angustia era infundada, este gas se diluye en el agua. Era suficiente con lo que tenía. No le hacía falta más. La falta de oxígeno es más preocupante en un volumen más pequeño. Gérard d’Aboville en su travesía por el Pacífico a remo ha conocido bien el problema. En las tempestades, se encerraba en su cabina estanca minúscula. Para controlar la cantidad de oxígeno, encendía una vela. Cuando la llama empezaba a temblar, sabía que debía renovar el aire.
Reflexiones de Thierry Dubois y Raphaël Dinelli que han vivido también la angustia de un barco volcado o hundiéndose en la Vendée-Globe del 96 particularmente dura. La situación Raphaël era muy preocupante. Un caso claro de estudio en los cursillos de supervivencia. Los 40e en el Océano Índico, al SW de Australia. Su barco se hunde lentamente y queda en superficie. Raphaël tiene el momento justo para ponerse el traje de supervivencia y subir al puente cubierto por la mar. El agua está a 3ºC. Las olas le golpean, le zarandean, le echan del puente. Cada vez, consigue volver a subir y agarrarse. Su lucha por sobrevivir dura cerca de 30 horas. Cuando Pete Goss le recupera al fin, sus músculos están rígido, está somnoliento. Pete, un veterano del cuerpo de la marina, completa conmigo el balance. Conclusión: su temperatura está por debajo de 33ºC. En este estado , el recalentamiento es complejo, mal conducido puede ser peligroso. La regla de base es mover al náufrago lo menos posible. El calentamiento debe ser lento y no agresivo. Sin otros medios, el mejor es pegar su cuerpo contra el suyo. Insuflarle aire caliente en la boca en el momento en que él inspira. No masajearle, no friccionarle para evitar estimular la circulación sanguínea y enviar el frío de la piel hacía los órganos viales. No darle de beber sino se está segur de su buen estado de conciencia. Él que ha pasado muy cerca de lo irremediable, Raphaël no ha tenido miedo de volver a la regata en el 2000 y después en el 2004. Este año está aquí otra vez, sin duda, con el barco más duro de la flota. La pasión por esta regata es así de impresionante.
El frío se cala en todo el cuerpo. Te hace tiritar. Con un stress imposible de impedir. No importa lo que encuentras para cubrirte. Te retuerces hasta la posición fetal para proteger las zonas más sensibles. El vientre, las áxilas, el cuello. Y hacer todo lo posible para salir de esta situación antes de llegar al estado de Raphaël. Un perro viejo de los océanos, sabe que hace falta reaccionar en el momento preciso. Pero, para luchar contra la hipotermia, el mejor método: guardar su sangre fría.

Dr. Jean-Yves Chauve.


Me ha impresionado este artículo. Tener en cuenta que a mí en mi casa, y en invierno se me suele conocer como "pies fríos"
Que lo disfrutéis con un buen Caldo.
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