Sí que impresiona, sí...
Parece ser que en otros países es lo más habitual. Cuentan que en el antiguo astillero Astano, cuando eran sus buenos tiempos, en una ocasión vinieron a a la botadura de un gran buque unos ingenieros japoneses, pues les parecía muy arriesgado hacerlo de forma longitudinal por el tema de la arrancada. Así que vinieron a ver
in situ como se conseguía frenar un barco de tal desplazamiento.
Lo más curioso, y parece ser que verídico, es que el encargado de realizar los cálculos de la entrada en el agua, el vacíado de los sacos de arena, la cadena de retención, etc... era un señor de Neda que no había hecho carrera en su vida... de estudiar, porque barcos había parido unos cuantos.
Cervezuelas para todos,
