Buff, que rollete:
Mi primer barco se llamó Butxeta. Era un Optimist. Así era como me llamaba cariñosamente mi padre, cuando era niño. Una butxeta en mallorquín es un pajarillo. Son las crías de gorrión. Es que yo era muy pequeñito.
El primer barco familiar fué un Puma 23. Se llamaba Kroneker IV. Lo bautizó un matemático que así hacía honores al teorema de Kroneker que , en su día, le costó mucho cuando estudiaba. No le cambiamos el nombre, por aquello de la mala suerte y su aliada la pereza, supongo.
El segundo barco era un Puma 32. Se lo compramos a un conocido que había juntado las primeras dos letras del nombre y los dos apellidos de su hijo formando MISUCO. Al venderlo nos pidió que lo cambiáramos, por ser algo personal. A mi padre se le ocurrió Avenc. Palabra mallorquina que tiene algún toque de misterio. Un avenc es un pozo sin fondo, una sima. Cuando lo vendimos le pedimos al comprador que lo cambiara, para así poder conservar nosotros el nombre. La indolencia del comprador hizo que el nombre se mantuviera. Y así lo ha heredado su siguiente propietario, cofrade de esta taberna, Bart el Negro.
El actual es un Bavaria 40 de nombre S'avenc. Fué la manera que se nos ocurrió de mantener el nombre. Le pusimos el artículo delante. En castellano el S' se traduce por el artículo el.
Y si hasta aquí has llegado
esta ronda te has ganado:


