Ver mensaje
  #8  
Antiguo 17-01-2009, 09:50
Avatar de Es Talaier
Es Talaier Es Talaier esta desconectado
Pirata pata palo
 
Registrado: 25-07-2008
Localización: Mediterraneo
Mensajes: 383
Agradecimientos que ha otorgado: 57
Recibió 77 Agradecimientos en 60 Mensajes
Sexo:
Predeterminado Re: ¿¿Porqué nuestras revistas de nautica no hacen Test así?

De cuanta razon, como siempre, dispone el maestro DON ARTURO. Tampoco suelo comprar revistas españolas ya que casi siempre me defraudan, SEGEL BOAT, una edición alemana, comparada con cualquiera del terreno nos deja a la altura de la uña del dedo meñique del pie. Este mes haciendo un gran esfuerzo mental, he comprado la última edición de la UNICA revista que suelo comprar y de nuevo, EN TOL MORRO, hacen un comentario de la travesia Valencia - Denia y sólo se les ocurre decir que el viento del "W", que supongo se referirá al SW, es un viento frio, pues el colega lo habrá experimentado en Portugal, porque aquí es bastante cálido incluso en invierno, eso sí, si lo ha sufrido a 6 millas de la costa, es frío este y todos, luego ponen una fotografía, desde una playa, del CABO de Denia y sale de pleno El Montgó, vaya "cabo" el colega así no creo que llegue a sargento.

Cita:
Originalmente publicado por montañes Ver mensaje
Con permiso del maestro Pérez-Reverte,copiamos aquí un artículo de hace año y medio,que opina lo mismo.
Una ronda para Don Arturo,que además es navegante,tabernario y pirata.Debería ser cofrade de honor.

PATENTE DE CORSO
El espejismo del mar

ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 29 de julio de 2007

Hace muchos años que leo revistas náuticas, sobre todo inglesas y francesas. No hablo de revistas de yates de lujo para millonetis, sino de publicaciones para marinos: Yatching, Bateaux, Voiles, o las especializadas en asuntos profesionales, historia y arqueología, como la espléndida Le Chasse Marée, entre otras. También leo las españolas, por supuesto. Aunque éstas, más que leerlas, las hojeo. La diferencia entre leer y hojear se explica con el comentario que me hizo el director de una de esas revistas cuando coincidimos en un puerto. Por qué tanto barco nuevo y obviedades de pantalán, pregunté, y tan poca información útil para quienes navegan. Mi interlocutor se encogió de hombros. Una revista también es un negocio, dijo. Necesita la publicidad. Y a los anunciantes españoles no les gusta ver sus productos entre zozobras y tragedias. ¿Y a los lectores?, pregunté. A ellos, respondió, tampoco. El mar se vende como un lugar placentero, idílico, donde todo cuanto ocurre es agradable. El mar auténtico no interesa en España. Aquí fastidian los aguafiestas.

Y así seguimos, un verano más. No es que me parezca mal que haya revistas cuya función consista en ser catálogos publicitarios de marcas náuticas y registros de competiciones deportivas. Todo es necesario e interesante. Pero hay un aspecto del mar, a mi juicio el más auténtico, que no tiene que ver con las gafas de diseño, el calzado de moda, la vela de carbono sulfatado y la moto náutica del año, sino con las experiencias y realidades a las que deben enfrentarse los navegantes si las cosas vienen torcidas. Me refiero a todo aquello que, cuando toca tomar el tercer rizo, achicar una vía de agua o verse de noche sin motor y a barlovento de una costa peligrosa, ayuda a mantener el barco a flote. A salvar el pellejo propio y el de la tripulación que está a tu cargo.

Todo eso suele estar ausente en las revistas náuticas españolas. Casi todas sus páginas las dedican éstas a publicidad abierta o encubierta: nuevas embarcaciones, electrónica, regatas domésticas, ropa y utensilios náuticos que a veces poco tienen que ver con el mar de verdad, que es más duro y simple que todo eso. En cuanto a la parte práctica, cada año se repiten hasta la saciedad los mismos asuntos obvios: cómo arranchar para la invernada, usar el radar, reducir la mayor, encender una bengala o inflar el anexo. Respecto a rutas y experiencias marineras, éstas se limitan a enumerar, con fotos maravillosas, los restaurantes y las caletas de ensueño de una costa turística, o a contarnos cómo Mari Pepa y Paco viajaron por el Caribe haciéndose fotos y pescando langostas enormes. Y cuando excepcionalmente figura en portada un reportaje titulado: ¡Temporal de mar y viento, peligro!, y lo buscas con interés, esperando aprender algo útil sobre temporales, resulta que se trata de los gráficos y mapas de siempre, explicando cómo se forma una borrasca y los efectos meteorológicos de ésta. Y claro. Tienes eso delante, y al lado el Voiles o el Yachting del mismo mes, cuyos sumarios –donde tampoco faltan boutiques náuticas, regatas, veleros y motoras de moda– incluyen documentadísimos artículos, nada teóricos, sobre el uso del radar en el canal de la Mancha o cómo localizar y obstruir una vía de agua, detallados derroteros con los bajos y puntos peligrosos de tal y cual costa, o extensos relatos náuticos: desde cuadernos de bitácora hasta Ochocientas millas sin timón, Helisalvamento en un temporal, Vía de agua nocturna en el golfo de Vizcaya o Hundidos por un ferry. Asuntos de los que cualquier marino lúcido extrae consecuencias valiosas, enseñanzas que, cuando llegue el momento –y en el mar ese momento siempre llega–, servirán para salir adelante, prever o solucionar problemas.

Pero, bueno. Cada cual tiene las revistas náuticas que desea. Y las que merece. Para comprobar lo que respecto al mar deseamos y merecemos los españoles, basta comparar las portadas de nuestras revistas con las guiris. En las francesas y anglosajonas suelen figurar veleros, de regatas o crucero, cuyos tripulantes –y ahora díganme que es por el clima– van metidos en trajes de agua o navegando con aspecto serio, con titulares como El barco se hundió bajo mis pies o Arribada nocturna: evitemos las trampas. Entre las revistas españolas –sobre las italianas ya ni les cuento– lo común es la foto de una motora a toda leche por un mar azul, con una pava en bikini tomando el sol, orlada por los nombres de los diez nuevos barcos –todos maravillosos, claro– que se promocionan en el interior, y por titulares como Preparando las vacaciones, Televisión a bordo y Fondeos en Ibiza. Y claro. Así está Ibiza.
__________________
Se dueño de tu silencio que no prisionero de tus palabras. MMSI 225996746
Citar y responder