Una ronda
Bromas aparte, no deja de tener su interés el tema.
Sí, se podría eliminar el ruidito colocando uñas (o perrillos, como les ha llamado alguien) de plástico duro. Pero no tendrían la resistencia del acero de que son hechos hasta ahora.
Eso dicho, no creo que el famoso ruidito sea el más intenso en una navegación; los pantocazos, la cocina, las conversaciones, las velas flameando y los cracks de los mamparos serían más molestos si no fueran como música de ángeles para el patrón que se va a dormir sabiendo que el barco dispone de viento para navegar y sigue a rumbo.
Claro que esto es subjetivo...