Cita:
Originalmente publicado por Río CINCA
Allá por el año 1.970, la casa ARTIACH fabricaba una piragua hinchable, a la que se le acoplaba un complicado sistema de orzas abatibles a los costados, un pequeño mástil montado sobre el respaldo del asiento delantero, en el que se izaba una vela latina, y un timón gobernado a base de cabos y roldanas, este fue el primer barco de vela que tuvimos mi hermano y yo.
Lógicamente, con aquel artefacto, lo suyo sería haber odiado la vela, pero al final, y por pura intuición, conseguíamos dominar el viento, y desplazarnos de un lugar a otro de un pantano, llegando al punto donde queríamos ir, y no donde nos llevase el viento.
Contrariamente a lo esperado, vencer esas dificultades, me creó una afición por la vela, que 37 años después sigue en aumento.
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Además de esta piragua, Artiach fabricaba un curioso engendro que llevaba el nombre de "¿Por Qué?. Era una especie de pequeño velero neumático. Aparejado con Mayor y foque, con su botavara y todo; total unos 5 m2. de trapo, mástil partido, orza. Costaba montarlo más de tres cuartos de hora.
Navegando era una pequeña calamidad porque abatía más de o que ceñía.
Aquel maldito chisme es el que tiene la culpa de estas extrañas aficiones que tengo ahora. Pero, qué buenos ratos me hizo pasar.