Vayan unas rondas de cada uno lo que quiera.
Cuando quería cambiar de barco me decía ¿venderé el que tengo? cuando ví el que tengo ahora lo apalabré fiandome del consejo de un amigo y me preguntaba, ¿estará bien, navegará bien, el motor, las velas...
Ahora estoy muy contento, no se hunde, es rápido, navega, me lo paso muy bien, es comodo, me gusta mucho. Pero fué tal la incertidumbre, tanto el tiempo dedicado a la negociación con la almiranta, tanto el de espera hasta poderlo comprar, que cada vez que me preguntaban algo sobre el barco como ¿para cuando el barco? o ¿como le vas a llamar? siempre respondía lo mismo:
NOSÉ