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Antiguo 21-01-2009, 13:19
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Predeterminado Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

Saludos a todos
Con el deseo que os guste

También agradecería vuestras ideas y opiniones.

¡ participad !

así se hace más ameno.





El cielo clareaba tímidamente por popa , cuando escuchanos unos gritos totalmente desesperados de la cofa :

ohéééééééééé ohéééééééé . La capitana diceeeeeeeeeee . ohééééééé
tenemos tierraaaaaaaaa.

El nervioso grumete de guardia ,toca arrebatadamente la campana y todos , restregándonos los ojos, miramos al horizonte.

La capitana había izado el pabellón de castilla en el palo mayor y en el trinquete ondeaba la alegre bicolor de rayas horizontales rojas y gualdas , la enseña de las Flotas de Indias (la actual de Cataluña) y esa era la señal : habían visto tierra.

Ahora lo estaban espavesando con decenas de marineros trepando por los cuatro palos como hormigas para colocar las más diversas banderas, gallardetes,grímpolas,cornetas e insignias, que hichadas por el viento le daban un aire alegre y vistoso.

Por más que me esforzaba no veía tierra , quizás entre esos dos galeones artillados que iban de bordada para saludar a la bandera y darle los buenos días al Capitán General ,que era norma de obligado cumplimiento entre las naves militares, se podía entrever algo entre la bruma matinal.

Muchos ya la veían claramente. Y aunque ya me sentía un marinero competente,estos defectos generaban dudas en el fondo de mi alma.

¡Ahora si! ; ya veía algo así como una indefinida sombra nebulosa dibujada sutilmente en tono azul pálido por el borroso pincel de la distancia.

Esta noticia produjo un arrebato súbito a bordo. De la pasividad pasamos a una actividad frenética e íbamos corriendo de proa a popa,sorteando los bastimentos,como si tuviéramos algo urgente que hacer pero, eso sí, sin perder de vista el horizonte.

A las cuatro horas ya veía claramente el arco de las Islas de Barlovento y sobretodo a la alta isla de Dominica,la ultima de las Islas de Sotavento a donde nos dirigíamos.
Gobernamos hacia el norte bodeando su encrespada costa donde el verde de la espesísima vegetación se precipitaba hacia la mar despeñándose entre las negras rocas.
Ya frente a los acantilados, que Alonso escudriña cuidadosamente, pregunta :

Pablo ;¿Porqué se llama Dominica?

Colón la descubrió en su segundo viaje el 3 de noviembre de 1493 y se deriva de ese día, que fué domingo.

¿Está habitada?

- Sí.

- Es que no se vé a nadie.

En esta parte no , es la de los indios Caribe, ellos seguro que nos estén viendo ahora mismo.

¿Hay varias clases de indios?

Cuando se llegó a esta isla los indios Arawak o Taínos estaban sufriendo la invasión de los Caribes que los esclavizaban y en ocasiones se los comían.
Ahora están emboscados por temor a las armas de fuego pero hay que tener cuidado , en cualquier momento te pueden disparar con flechas envenenadas.

Estaba oscureciendo y al doblar un pronunciado cabo encontramos una amplia ensenada donde escuchamos el aviso de fondear.
La maniobra de velas la hicimos rápida porque sólo teníamos arbolado el papahigo.
El fondeadero estaba protegido para los vientos y por poco que se podía ver era sobreasaliente porque, aunque eramos cerca de 40 barcos podrían caber 100 más.
Me tocó maniobrar el cabrestante y mientras introducía la bocabarra en su alveolo escuchaba al contramaestre.

"Antonio, por lo pronto engalgamos las de 20 quintales por babor,y la de 25 por estribor"

Yo sabía que teníamos 9 anclas : 4 de leva, 4 de esperanza, 1 de caridad y 1 anclote.

Arriabamos a pulso ayudándonos por medio de nuestras salomares y comenzamos con nuestro son cuando las anclas ya estaban colgando de las pescantes de gato...

"¡Ay del pobre marinero ---- que en tierra se deja el alma

y pasa un mes y otro mes ---- cruzando la mar salada!"

Las áncoras se hundían lentamente en el agua arrastrando tras de sí la gruesa gúmena de 10 menas de esparto adujada en el castillo de proa.
Lentamente , el galeón comenzó a aproarse al viento , mientras que la tripulación laboreaba el estrenque de popa ,porque por la banda de estribor se estaba arriando rápidamente el bote mayor para transportar el ancla de caridad y fondearla a 12 varas del acrostolio.

Todas estas maniobras las hacíamos iluminados por distintos faroles y la luna ,que a veces se escondía entre las nubes.
El fondeo duró dos horas y terminamos totalmente extenuados por el cansancio acumulado y la tensión del día.

Me apoyé en la borda y la luna rompió por un momento el manto de las nubes y como por milagro inundó la bóveda celeste... los cúmulos enormes,parecían como esculpidos en un espectral mármol flotando silenciosos en el misterio de la noche. Debajo , en la ensenada, decenas de faroles de distintas irradiaciones y colores se bamboleaban en hipnótico movimiento incesante.
Me tumbé en la cubierta dejando que la luna y las nubes pasaran como fantasmas sobre mi cabeza y que los elementos me tomaran a su cargo para producirme la sensación de que mi ser formaba parte de la Naturaleza que me rodeaba.

El toque del alba me despertó, y mientra el grumete entonaba los estribillos :

Bendita sea la luz,
y la Santa Vera Cruz,
y el Señor de la Verdad,
y la Santa Trinidad;
bendita sea el alba,
y el Señor que nos la manda,

me asomé a una gatera y pude ver un paisaje que superaba cualquier ilusión que hubiese podido sentir en mi vida.

Un verde valle , rodeado por gigantescos bloques de granito,cual si fueran negros guardianes ,terminaba en la grandiosa ensenada donde nos encontramos.
En su centro unas construcciones ,algunas con paredes de adobe encaladas y otras en madera ,unas con los techos de yerbas y bejucos de formas cónicas y otras de dos aguas , como más principales; pero rodeando un espacio central que en un lado tenía construída una especie de tarima para celebraciones.

A la derecha desembocaba un gran río que se perdía en la profundidad verde de los manglares reflejando en sus aguas las flores y los juncos ; tenía un aliviadero ,cubierto con un tinglado de ramas, donde estaban apilados decenas de cántaros.
Más allá había campos cultivados que se perdían en el corazón del valle cubierto de infinitas flores, palmeras y de elevadas y aromatizantes hierbas que jamás habían sido segadas. Todo un mundo de animales viviría sobre este mullido tapiz del mundo vegetal.

En el primer plano , la playa de arena negra, estaba lleno de canoas de tronco ahuecado y almadías , varias a medio hacer.

Algunas canoas ya estaban revoloteado por los barcos tripuladas por indios menudos y delgados de color cobrizo que nos ofrecían frutas.

Estos indios son los Taínos,me dijo Pablo, los últimos de la isla y problamente se marchen o serán exterminados por los Caribes cuando nos vayamos de aquí porque dicen que estas islas son inútiles y razonan que no producen oro y plata .
Las próximas Flotas irán directamente a Tierra Firme.

Fijate en las canoas, estan hechas vaciando con fuego el tronco del árbol de Caoba o "Ceiba" como le dicen.

Tienen unas costumbres muy raras ya que poseen muchos dioses y el más malo y temido es Juracan que utiliza los fenómenos destructivos para castigar a los hombres y ¿vés ese espacio rectacgular delimitado con piedras? pues ahí juagan un absurdo juego que llaman batú. Tienen una pelota hecha de hojas y resina que extrañamente rebota y juegan con ella , pero no la pueden tocar con las manos.

- Pues sí que es raro.

A los lados de la plaza , que le llamaban "batey" se estaban instalando gigantescas hogueras.
Todos los miembros de la Flota asistiríamos a la Santa Misa , a las prédicas de los capellanes y al final tomaríamos cuanta carne asada y fruta quisiéramos y también beberíamos un jugo que se hace destilando la melaza de la caña de azucar.

Los botes y almadías ya estaban transportando a los tripulantes y soldados de las naves artilladas a tierra, al menos serían entre 1.500 a 2.000 personas.

Impresionaba ver a tantas personas de la más variada condición y vestidas de las más diversas maneras, en una remota y casi deshabitada isla, apretados en una estrecha plaza rodeada con chisporroteantes fuegos donde se asaban carnes , pendientes ,en actitud orante ,de 6 capellanes que entonaban el "Te Deum".




Bibliografía histórica:
Anunciada Colón de Carvajal - Mercancias y Construccion Naval en el Tráfico Atlántico
Francisco Aramburu - Siluetas
Alonso de Chaves - Espejo de Navegantes
Edward Rosset - Rumbo a Cipango
Cordelería Naval Española - Manuel Díaz Ordóñez
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<i><b>N<font size=2>ihil novum sub sole</font></b></i>

Editado por anboro en 21-01-2009 a las 13:35.
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