Pues me alegro que alguien haya sacado este post porque en esas mismas me encuentro ahora mismo. Después de mucho pensar (los últimos 2 ó 3 años) he llegado a la conclusión de que en la vida hay veces en las que hay que decir: pero que coño... y tirarse a la piscina sin saber cuanta agua tiene. Eso sí, requisito indispensable el no tener responsabilidades familiares o una pareja que no le guste ese rollo, en ese caso hay que tener la conciencia blindada para hacer algo así. ¿El tema de la pasta?, pues vendes todo lo que tengas y te piras, cuando se acabe vuelves y empiezas otra vez y que te quiten lo bailao

... si es que vuelves, porque puede que te establezcas en otro sitio. Cada uno tiene su experiencia vital y sabe sus razones, alguno lleva toda la vida siguiendo el manual y haciendo lo que se supone que debe y con 40 tacos se da cuenta que hay algo que no funciona, que su vida no es plena y que lo que le pide el cuerpo es eso. Es una decisión absolutamente instintiva y se puede intentar racionalizar pero no funciona. Es como un tatuaje, como te lo pienses mucho no te lo haces.
Birras y "vizcochos" pa todos
