Pues leyendo tu carta, para que un francés compre un barco alemán ya tienen que haberle tratado mal.
Para el plan de navegación que tenemos la mayoría de los que estamos por aquí, cualquier crucero con certificado CE valdría.
Lo demás, son problemas estéticos y, sobre todo, de pasta.
Como sabes, yo he optado por el producto nacional. Chauvinista que es uno... Pero no por ello no me enamoré de tu peazo barco cuando lo pisé
Marlow, no le des más vueltas. ¡Que se mueran los feos! ¡Que no quede ni uno!
