Mi experiencia por el interior gallego, concretamente en Portomarín (el pueblo que le da origen a mi nick), es de casi pánico

. Entre las 21:30 horas del viernes y las 04:00 de sábado la vista privilegiada que tiene mi casa del valle del Miño, y su perfecta orientación, juegaron en contra a la hora de afrontar el temporal. Mi primera línea de playa me permitió sentir cada racha, y fueron muchas y muy fuertes, y aunque afortunadamente mi casa superó la prueba con sobresaliente (me preocupaban los paneles solares de agua caliente del tejado), por el pueblo son varios los árboles caidos, y daños menores por tejados y demás, con un gran panel fotovoltáico caído en la finca de un amigo, como daño más grave.
Aunque el recuerdo es lejano, la recordada Horténsia no fue tan intensa como este ciclón

, vamos, es en viento, el temporal más fuerte que recuerdo haber sufrido.