
Saludos.
Hace unos cuantos años..., ¡uf!, cuando corría por las calles de mi pueblo el tren anunciaba su paso con largos toques, los chicos corríamos hacia la ribera, si era un mercancías contábamos los vagones, "¡Qué largo!". Después el río capturaba nuestras miradas: en la orilla, amarradas con una cadena al pie de los chopos, las humildes barcas de madera de los pescadores se mecían levemente, entonces alguno de los chicos más mayores decía "Allí está Tronconegro, yo he ido con mi padre, me monta en el burro..." y señalaba río arriba.
Nunca fui en burro hasta Tronconegro, la primera vez que llegué fue remando en la barca

de un amigo, eran los tiempos del tocadiscos a pilas -seis pilas bien gordas-.
Tronconegro es un trozo de tierra de regadío al lado del río Ebro que da lo mejor de sí al trabajo de los labradores, pero para mí es un lugar mítico: Tronconegro.
Un abrazo y saludos.