Cada persona es un mundo, pero te cuento mi experiencia personal, y aquí la mayoría ya saben que a mí no me gusta mucho navegar y además me da miedo.
La primera vez que cruzamos el Estrecho el Tabernero y yo hacia Cádiz. Salimos con muy buen tiempo, pero al llegar a Tarifa, la cosa se complicó. Yo no había visto nunca una cosa igual y me entró muchísimo miedo. Cuando me pasa ésto en el barco me suelo quedar paralizada, pero en aquel momento, el patrón necesitaba mi ayuda porque tenía que irse a proa ya que la vela se había atascado ,no podíamos enrollarla y el viento era exagerado, así que, sin remedio, tuve que coger la rueda y además sujetar una driza que era lo que impedía recoger génova.
Como tuve que concentrarme en hacerlo bien para ayudarlo en todo lo posible, salimos del apuro y me di cuenta de que, aunque se pongan la cosa fea y me de mucho miedo, no lo dejaré vendido.
Eso sí, cuando pasó todo, se me aflojaron las piernas y lo maldecía en Aremeo

