Soy tractorista y lo que contais para mi es otra historia. En mi opinión es un error subir a un barco y con mayor razón a un velero a un pasaje, habitualmente amigo o familiar y hacer con él/ellos un puñado de millas, amargándote la existencia, y con ganas infinitas de tirarlo por la borda.
Antes de enseñarles lo bien que navega vuestro velero, y que vuestra sonrisa de satisfacción, (no digamos si es de estreno), se convierta en la mueca del Increible Hulck, habría que hacer un pequeño test y preguntar por ejemplo si el/los novicio/os, se marean en los caballitos, en el látigo Perez, el balanceé, o en los viajes con muchas curvas.
Si tales hechos "acaecen", lo mejor es enseñarles nuestro juguete, pero en el pantalán. Aún así a lo mejor empiezan a tener retortijones y eructos previos a la "pota". Hecho lo cual lo mejor es indicarles el camino más corto hacia la sombrilla, o el chiringuito más próximo.
Los tractoristas "tipo medio ", a los novicios les damos un "garbeo" hasta la cala más próxima, de forma tal que la "2ª pota" la echen en la playa , a la que llegarán por sus medios, refrescándose las ideas y la tripa. Con ello habremos cumplido con el familiar y /o amigo , nuestro ego quedará a salvo, y el plasta no nos amargará la travesía.
Hablando de "Almirantas", las hay que no teniendo ni el ,"titulín" se permiten cuasi ordenarte lo que tienes que hacer

, no digamos ya si les gusta navegar. En esos casos o "dos dos voces", o te conviertes en un "mandao".


