Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Ante todo  para todos en especial para los lectores y participantes del hilo.
Debo otra vez agradeceros vuestros apoyos.
A ver si os gusta 
Tal y como había anunciado nuestro capitán, zarparíamos mañana rumbo al puerto de Nombre de Dios donde recalaríamos en otras tantas singladuras como las de la primera etapa.
El barco estaba limpio después de la "borrasca" (limpieza a fondo) que habíamos efectuado, después de "hacer echazón" (tirar los bastimentos descompuestos), que según Pablo, habían sido pocos ya que , aunque había barcos que navegaban lentos, no lo había sido tanto ya que calculaba que haríamos más o menos 78 días para el trayecto desde Sanlúcar hasta Tierra Firme , cuando algunas Flotas tardaban hasta 120 y entonces los desperdicios de alimentos eran elevados toda vez que a veces se embarcaban ya en mal estado y la podedumbre que tenían lo hacían incomibles.
Nosotros habíamos tirado cuatro botas de harina, tres de carne salada y otras tantas de bizcocho que estaban tan hinchadas de gusanos , que ya no servían ni para mazamorra.
Al amanecer , después de entonar un "Te Deum", se escuchó nítidante la señal para partir.
Empezamos la trabajosa labor de levar las anclas y preparar la maniobra en las jarcias.
A mediodía ,ya navegando, pude comprender la verdadera fisonomía geográfica de aquel rincón incomparable abandonado en la orilla del mundo, con aquella ensenada plena de luz y de colores. Nunca había visto mejor fondeadero.
Ya en franquía, no andaban todos los navíos con igual paso,unos se adelantaban y otros parecían atraídos como por un imán submarino de aquellas verdes y cristalinas aguas ,como Calipso a Odiseo, a pesar de la altura de sus aparejos cubiertos de lonas henchidas.
Resonaba en la Capitana una misteriosa armonía de su Ministril que se esparcía entre la flota como enmarcando esta impresionante marina,que por fuera de la bahía parecía agitarse en elegante alegría a la aproximación de la Flota.
Lentamente la alta isla ,con el pincel de la distancia,se fué difuminando en el horizonte hasta que, por fín, se ocultó hundiéndose.
La flota había conseguido su objetivo; armonizar la marcha y que cada uno ocupase su puesto :
Al frente la Capitana con su bandera en el palo mayor, le seguíamos los mercantes ocupando no más de dos millas y cerrando la escuadra la Almiranta. A ambos costados los galeones artillados,con sus grandes banderas tricolores de Flandes a popa.
Lentamente,cinco mercantes se desviaron sutilmente de la formación para más tarde hacerlo intensamente hacia el leste y desde el imponente galeón artillado que nos acompañaba en la zona de vanguardia, sonó el redoble contínuo de un tambor e ipso facto los hombres empezaron a correr atropelladamente hormigueando nerviosamente en todas las direcciones.
-¿Qué pasa? Pregunté a Pablo.
- Esos cinco van directamente a Cartagena y este galeón lo va a escoltar, pero ahora está haciendo un ejercicio de prácticas. Ese tambor llama a sus puestos en caso de una supuesta acción de guerra.
Observa con atención : Los infantes de marina en los alcázares y en el combés. cuatro hombres en cada cañón , el capitán , el artillero,el sirviente y el velero que ayuda si no tiene que cambiar las vergas en la acción, a parte del grumete que trae la pólvora de la santabarbara,los tiradores con sus saetas de hierro en las cofas...
Mira el tercer cañón por proa , lo están cargando con el atacador...
El viento silbaba en la tensa jarcia de barlovento donde me apoyé. Oía las órdenes como si estuviera a bordo del barco de guerra .
" ¡Destrincar el cañón!"
El suave chirrido de las ruedas de la cureña me indicó que el carro ya estaba suelto pero lo acompañó el murmullo de los tripulantes.
"¡ Silencio de proa a popa" !
Un silencio absoluto,que cortaba la sangre, se hizo en el galeón.
"¡ Nivelar el cañón !"
El sirviente empujó con fuerza el espeque mientras el artillero metía en la banqueta dentada una cuña que colocó el ánima del cañon apuntando en posición horizontal.
"¡Quitar el tapaboca!"
"¡Sacar la boca por la porta!"
Un escalofrío recorrió mi cuerpo.Súbitamente mi entusiasmo se evaporó.
El cañón apuntaba directamente a mí.
"¡Cebar el cañón!"
El capitan alcanzó el cuerno y vertió la fina pólvora en la cazoleta del oído,apretándola con mimo con el mango. El sirviente puso la mano por encima de la pólvora para evitar que volara con el viento,
"¡Apunten!"
El cañón no varió de posición. Yo estaba inmovilizado por el miedo y no podía articular palabra,mientras veía que mientras que dos miembros de la brigada sostenian el braguero y los palanquines el sirviente se arrodilló junto al cañón, !terror!,
con el botafuego en la mano e iba soplando con suavidad la mecha retardada.
El capitan se inclinó sobre el cañón mirándome , ¡terror! , fijamente...
y gritó :
"¡ Fuego!"
A sus manos llegó de repente la mecha, y rozó con ella el cebo.
Hubo un silbido y un blanco fogonazo y luego el cañon se disparó con una fuerte detonación y una roja llamarada en medio de una una espesa nube de humo con fragmentos de tacos saltando por el aire seguido del retroceso del cañón de al menos dos metros al dispararse con un vibrante sonido de la retranca al detener el retroceso.
Antes de que hubiera acabado se oyó :
"¡Limpiar el cañón.!"
Pablo me miró y al verme tan envarado,con los nudillos blancos de mis manos aferradas a las burdas del papahigo y con la cara tan blanca que espetó:
- ¡no me digas que te creías que el cañón estaba cargado de verdad ! ¡Ja, Ja !
- Es que como ví... creía que ...
- ¡Te juro que no se lo diré a nadie!
- Parecía que...
- ¡Basta! , no sigas y no te preocupes que ése se vá ya
"¡ A las brazas !, ¡Caña a estribor! ¡ A la leva del aparejo! ¡ Muevanse!¡ Acuartelar a proa!
¡Cargar la vela mayor!" "¡ Bracear con brío !"
El galeón lentamente al principio y luego cada vez más rápido nos sobrepasó cayendo a estribor y con el viento a cuatro grados de su aleta tomó rumbo tras la estela de sus cinco barcos .
¿Nos atacarán piratas? , pregunté a Pablo algo repuesto.
-No.
Desde que vino el almirante Pedro Menendez de Avilés el número de ataques a los convoyes ha bajado a cero.
Durante mucho tiempo las flotas anuales habían sido escoltados con descuido, era normal que muchos mercantes se separaban de la formación e indefensos eran atacados y destruídos o apresados.
Eso duró poco.Menendez acabó con eso, porque con la guerra con Francia, había tantos corsarios franceses en las Antillas que en las costas de Normandía o la Picardía.
Era especialmente temido François Le Clerc ,un corsario con la Patente francesa, con una pata de palo, que llamaban Pié de Palo que con su barco "Claude" era una fuente de terror de los barcos y de los asentamientos costeros. Con él navegaban dos notables y sanguinarios bandoleros: Jacques de Sores que comandaba el "Esperance" y Robert Blondel que capitaneaba el "Aventurier" y el colmo llegó cuando atacaron Santiago de Cuba.
Ahora no tienen nada que hacer esos piratas. Por mar se encontrarán barcos como el que has visto a tu lado y por tierra fortificaciones como las que verás.
¿Es lo mismo corsario que pirata?
- Sí
Los piratas son marinos que se dedicaban abordar otras naves, o desembarcar en villas cerca de la costa para vandálicamente obtener botines . Los corsarios hacen lo mismo que el pirata, pero autorizados por su gobierno ,con un documento llamado Patente de Corso, para causar daños a la nación enemiga. Ese mismo gobierno los perseguirá si acuerdan la paz entre las naciones.
Había vuelto a mis ocupaciones anteriores al encontrarse casi rehabilitado el señor Paio con los remedios que el doctor Romo de Santana me había proporcionado, aunque tenía unas ciertas prerrogativas y el respeto de la tripulación.
El barco navegaba suavemente con una brisa que lo inclinaba una traca y este detalle me hizo comprender que habíamos cambiado o de rumbo o de viento.
Habían pasado veinte días desde que zarpamos de Dominica y aunque el clima y la navegación era impecable, me sentía cansado.
Estaba arranchando unos cabos a pié del mesana cuando se escuchó el estruendo de un cañonazo de la Capitana,amplificado por las pantallas de las velas, y nuestras cabezas , como accionadas por un resorte, miraron a la proa.
El serviola gritó ¡ tierra a la vista !
El griterío de las resecas gargantas de las tripulaciones de todos los barcos sonó en el vasto océano como una satisfecha despedida.
Luché para que me dejaran el moderno catalejo del maestre y después de muchas visicitudes me hice con él y pude ver una pequeña bahía con un calamitoso y desaliñado pueblo de cabañas con una torre cuadrada al fondo.
Una pequeña fortificación se adentraba en el mar para encerrar el escueto fondeadero que así quedaba protegido de todos los vientos, menos el del surleste.
Pablo apreció mi decepción cuando aparté el visor de mi ojo y me dijo:
¿ Que vas a esperar de un sitio del que cuando se establecieron por primera vez los cansados exploradores dijeran :
"¡ Por el Nombre de Dios !, ¡Aquí mismo! "
Esteban Mira Caballos - La Armada Guardacosta de Andalucía y la Defensa de la Carrera de Indias.
http://www.cervantesvirtual.com/serv...205373_009.pdf
Gonzalo Fdez. de Oviedo - Historia General y Natural de Indias
Peter Wood - The Spanish Main
José Luís de Azcárraga y de Bustamante - El Corso Marítimo
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