
Mil Gracias, Maese Amboro, recien llego de mi laboro diario, sacié el apetito con algunas viandas, y eché una cabezadita en mi jergón, cuando.... me acordé y echando un vistazo por esta ventana, recién tendido, veo que habeis desplegado todas las velas, las alas, juanetes y sobrejuanetes de vuestra fertil imaginación, para dejar volar también la nuestra con vuestra narración...........


