Que bonita la historia, Maite. Podrías escribirla novelada para el concurso de relatos de la taberna, a mí se me han saltado las lagrimitas....
Dicen que el dia más feliz de un armador es cuando lo compra y el dia que consigue venderlo.(frase que me molesta mucho oir y que me toca la moral)
Si es barco es noble, y se lo merece, hay que conservarlo y disfrutarlo, sin miedo a gastar porque luego no lo vayamos a recuperar.
Se tiene la mentalidad del cambio constante de eslora o modelo, a veces sin necesidad. Incluso hay quien el cambio es para peor y luego se arrepiente.
Cuando "compramos" algo para el barco, es para "nuestro" barco.
Si pensamos que en un futuro será para otro armador y por lo tanto no vale la pena gastar...., ni cambiar, ni invertir en mejoras.... pues al final, es como : Total, para qué vas a gastar en beber si luego lo vas a mear....
verdad, que mientras bebes... lo disfrutas??? pues eso,
