ahora el otro queos gusta


SOLO LA VICTORIA ES HERMOSA”
Por
gerardoortizyrureta
John Bertrand, el inspirado patrón del barco que en los años 80 se llevó la Copa América hasta Australia, sacándola de la vitrina del New York Yacht Club donde llevaba cogiendo polvo 150 años, desmentía con mucha lógica y muy poca humildad la pantomima que en todos los deportes se arrastra desde los griegos, eso de que lo importante es participar. Michel Desjoyeaux llevará victorioso su Foncia en la mañana del domingo al puerto de Les Sables D’Olonne del que salió el domingo 9 de noviembre…. del año pasado. Repetirá la primera posición que logró en 2001 y dejará la marca de la Vendee Globe, vuelta al mundo a vela, en solitario, sin escalas ni asistencia en 84 días. Tres menos que los 87 que marcó Vincent Riou en 2005 y casi diez menos de la que él mismo estableció en su primer triunfo en esta prueba, los 93 días de la edición 2000/1 www.vendeeglobe.org.
Michel enfundado en su camiseta talismán, firmada por los del barrio.
Su segundo record tendría casi las dimensiones novelescas de un Julio Verne con GPS si a Michel se le descontasen los dos días que perdió en noviembre.
Un problema en las conducciones hidráulicas de sus tanques de lastre, le obligó a volver a puerto, reparar de urgencia e iniciar su regata con más de 50 horas de retraso sobre los primeros, que en esos días se enfrentaron a una galerna de las que han hecho al Cantábrico un lugar tan inhóspito como las tenebrosas latitudes del sur.
Inició una remontada tenaz que le llevó hasta el grupo de cabeza al empezar diciembre, donde se en algua ocasión hizo volar al
Foncia a más de 30 nudos, (casi 60 Km./h). A partir de ahí, cuando había cambiado la cabeza de carrera mas de 20 veces en menos de un mes
la selección natural comenzó a funcionar, los primeros empezaron a romper, los de atrás se acercaban a la primera línea y eludían las estelas de sus predecesores y el “profesor” llegó a la primera posición el 16 de diciembre, entre Tasmania y el sur de Nueva Zelanda.
Por el camino quedaron con sus barcos rotos todos los que le precedieron. En total, hasta el momento, han abandonado por naufragio, accidente grave, rotura del palo o los timones, 18 de los 30 barcos que tomaron la salida. Hoy viernes,
envuelto en la camiseta que le regalaron sus amigos del desconocido equipo de rugby 92 Metro Racing, se encuentra a 200 millas al oeste de La Coruña. Le queda la diagonal del Cantábrico, que no es fácil en esta época del año y menos con 25.000 millas de insomnio acumuladas.
LOS QUE SIGUEN CASI ENTEROS
Roland Jourdain iba en el grupo de cabeza cuando su colega Michel le empezó a soplar la nuca, cedió elegantemente su puesto y como un buen gregario del Tour, se pegó a su popa. Así han llegado hasta el sur de las Azores, el
Veolia no ha aguantado el choque con un cetáceo en aguas de las Malvinas, y el jueves, después de una prolija reparación realizada con mucha voluntad y pocos medios mientras perseguía al
Foncia, el barco perdió la quilla y su bulbo de cerca de 3 toneladas, que le da estabilidad y le permite izar todas las velas.
Roland sigue en regata, definitivamente sin quilla, con todos los tanques de lastre llenos de agua y todo el peso disponible lo más abajo posible para estabilizar.
Navega con tres rizos en la vela mayor y tormentín, la superficie vélica más reducida de todas las posibles, sólo hay riesgo de vuelco con el mar de través. En pocas palabras, se arrastra. Pero quiere acabar su vuelta al mundo al precio que sea.
Armel Le Cleac’h, (
Brit Air) es el más joven de los que continúan, se ve segundo y no se lo cree, su regata ha sido modélica al saber eludir los riesgos y seguir a los de cabeza siempre, pero sin apurar. Sorprendentemente no responde a la categoría de joven impulsivo.
Samantha Davies (Roxy) pasó el ecuador el jueves 29 inquieta porque la distancia sobre su perseguidor es demasiado corta todavía. Más de cien millas por su popa, Marc Guillemot (
Safran) todavía espera encontrar mejor viento que Sam y seguir persiguiéndola, cuenta con un colchón de horas que le concedió la organización por el tiempo perdido al prestar ayuda a Yann Elies al sur de Australia.
Brian Thomson (
Pindar) y, a solo 70 millas por su popa, Dee Caffari (
Aviva) se vigilan mutuamente. Se encuentran todavía cruzando el ecuador en las desesperantes calmas de la zona de convergencia intertropical que pueden sortear con mejor suerte que sus predecesores y dar una merecida sorpresa.
Merecidísima en el caso de la inglesa Caffari, la única mujer de la historia del mundo, se dice pronto, que cuando acabe esta prueba podrá decir que le ha dado la vuelta al globo sola, a vela y sin escalas, de este a oeste en 2005, y en sentido contrario ahora.
por su parte el jueves Arnaud Boisseres,
el patrón del Akena, se sumaba a la huelga general en Francia, (navegan muy bien informados), pero se tuvo que fastidar porque el mar y el viento le dieron trabajo extra, acabó extenuado y los daños del
Veolia le obligarán a pensar que su barco tiene 10 años y casi 150.000 millas recorridas.
Steve White (
Toe in te Water) ocupa la novena posición, asciende frente a la costa brasileña y debe estar riéndose mucho por dentro.
Este inglés discreto y concienzudo se ha financiado el barco y la campaña, participa sin patrocinador y sabe que si mantiene la posición y llega, su victoria será también hermosa, muy hermosa.
Rich Wilson, bostoniano de 59 años sube el Atlántico sur placidamente frente a la costa sur de Argentina. Eligió una derrota que le aparta del continente. En sus últimas comunicaciones a su paso por las Malvinas, decía estar muy cansado, sabe que navegando por la
vuelta de fuera no pierde mucho terreno frente a sus perseguidores y puede tomarse tiempo para recuperarse.
Puede decirse que navega sin testigos.
En la cola, despreocupados de todo menos de no llegar el último, dos marinos sobrados de mérito: Raphael Dinelli (
Fundation Ocean Vital) ha hecho cálculos, se acerca al Cabo de Hornos y espera cortar la línea de meta entre el 12 y el 15 de marzo, si no hay contratiempos. Siguiéndole a 120 millas, el austriaco Sedalcek (
Nauticsport Kaspch) celebró su 47 cumpleaños el martes 27 reparando durante siete horas en cubierta, bajo la lluvia y el granizo, el sistema que le permite subir y bajar las velas.
Ganará el Atlántico la mañana del lunes y cuanto más desciende en latitud, más frío pasa y peor vive, “La vida a bordo esta lejos de ser confortable, llevo todos los forros polares puestos”.