Espectacular Rafa, como siempre



Ahora me voy corriendo de Melbourne a les Sables d'Olonne, que nuestro Michel ya llega afeitado, sonriente, no, EXULTANTE, no es para menos

Edito porque he vuelto a Melbourne para ver impresionada como Federer se queda sin palabras en la entrega de premios y acaba llorando como un niño emocionado e impotente ante Nadal. Ha sido un gran momento.