Para mantener un cierto rigor horario y homogeneizar la calidad de las defecacions hay que empezar por el orden en las comidas.
No dejarse llevar por instintos compulsivos desordenados del comer y del beber con mezclas desequilibradas, qué digo! a menudo arriesgadas.
El desorden horario, cuantitativo y combinatorio no es propio de un buén navegante.
Este debe sobreponerse a los impulsos derivados de las variaciones de actividad y estado de ánimo y de la falta de planificación, de la pereza en cocinar y de al final hacerlo tarde y mal.
¿Cómo quereis que sea el resultado?: pues el horario desbaratado, y el producto mal combinado, y, en fin, poco armonioso.
Además se acumula tarea, mucha tarea, y el posterior sosiego relaja en demasía el sistema nervioso y reaccionamos con torpeza ante cualquier necesidad de maniobra.
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Encima, menudo, cometemos el grave , gravísimo error, de no dejar bién preparado el camastro durante el día, para que al acostarnos sólo tengamos que dejarnos caer y abandonarnos a un plácido sueño, sino al contrario, cuado la modorra nos vence tenemos que acaloranos para poner orden, y el sofoco no nos deja conciliar el sueño.
Esto, señores no es vida, nos lleva al caos anímicovisceral más abrumador.
Y queremos resolverlo con la bolsita del papel de caca? No, los problemas hay que afrontarlos dsde lo más profundo con valentía y rigor.
Buena noches. Y ahora a qué invito?..

Bueno sí, a unas manzanillas para todos!!