Copas para tod@s y brindis por Charles Lindbergh, que se lo merece ayer, hoy y mañana.

Pero con su proeza -que todos admiramos-, ocurre un poco cómo nos pasa con Blas de Lezo.

Deslumbrados -gracias a una propaganda eficaz-, por otros navegantes foráneos, desconocíamos -yo el primero-, las hazañas de compatriotas nuestros.
Hay entre la gente de la "piel de toro", pilotos que han realizado vuelos extraordinarios en unas condiciones sorprendentes y han pasado prácticamente desapercibidos.
Cómo referencia os puedo indicar uno de ellos que con su pequeño avión monomotor de 90 HP, -construido por él mismo-, y voládolo en solitario, a base de numerosas escalas, se fue desde Madrid hasta el centro de USA, siguiendo una ruta que pasaba por la antigua Rusia, Vietnam, Corea del Norte, entrando en el continente americano por Alaska.
No contento con su extraordinario vuelo, volvió a contruirse otro avión -también monomotor y de potencia semejante-, con el que realizó otro vuelo -también en solitario-, siguiendo practicamente la misma la misma ruta, pero esta vez, desde el centro de USA -para volverse a "casa"-, subió volando hasta Terranova y vía Groenlandia-Islandia, "saltó" el Atlantico de un tirón hasta Salamanca, terminando su periplo alrededor del mundo, finalmente en Madrid.
Tan admirable como desconocido, verdad?.
Pero cómo le ocurrió al otro gran navegante español -Malaespina-, a ambos personajes después de sus hazañas, la suerte de la vida -y la envídia de los hombres-, no les sonrió felizmente.

Pero eso es otra historia.
Saludos y copas a la salud de nuestros héroes "olvidados".
Porque no sea más así.
