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Antiguo 05-02-2009, 11:29
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Corsario
 
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Predeterminado Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV



Nuestros personajes ya se van acercando al tornaviaje y al final de nuestra historia.

¡Ahí va otra andanada!


¡ Ha cambiado el viento!
Esta frase , más imprecación que otra cosa,sonaba constantemente en este corto viaje a Cartagena.
Era como una especie de mandato conminatorio que significaba que durante al menos durante una vuelta de ampolleta, un "totus revolutum" se iba a librar para virar y volver a la buena.
Lo primero era comprobar si lo que había cambiado era la direccion del viento o que el barco había orzado o arribado por descuido del timonel; Pablo me enseñó a interpretar las grímpolas así que comprendía las decisiones del capitán que ,después de pedir el rumbo,decidía escojer otro de acuerdo con el nuevo viento o seguir en el rumbo primitivo.
De todas formas ,hubiese pasado una cosa u otra lo que luego seguía era nuestro trabajo para volver a la buena.

"¡ Largar la escota de mayor,cazar mesana al medio,pinzote a estribor...!"

El galeón se aproaba lentamente al viento y se detenía.

- Pedro, ¿como vamos?

- Señor capitán ... estamos parados... incluso ciando...

Fallada la virada por avante,se intentaba por redondo.

" ¡ Cambiar la mesana ! ! Largar su escota ! ¡ Bracear la mayor !"
Estas órdenes repetidas , con mayor brío por el contramaestre importunaban en nuestros oídos.
"¿que estás haciendo Julian? ¡ Bracea! ¡ Por los clavos de Cristo, más sangre en las venas!"

Y por fín, lentamente, la proa del Ntra. Sra. de las Angustias, iluminada con los faroles de maniobra, comenzaba a caer...
Estas maniobras,acostumbrados como estábamos a nuestro cómodo portante,eran insólitas y se repetían constantemente tanto de día como por la noche.
Esta me había cogido sin haber pegado ojo todavía porque había tenido guardia en el pinzote hasta la una de la madrugada y acababa de echarme envuelto con mi manta.
Una vez restablecido el rumbo, totalmente extenuado por el cansancio, me dejé caer de nuevo en el jergón . Cuando estaba arrebujado, caliente y otra vez envuelto en la manta ,oía de nuevo el clásico grito:

"¡ Ha cambiado el viento!"

Otra vez en la colchoneta ,le daba vueltas a la cabeza con las explicaciones que Pablo me daba para resolver estos problemas de viento y velas:
¿Que es mejor : un rumbo próximo al directo que se quiere seguir,pero llevando el viento por la amura y , por tanto con poco andar, o tomar un rumbo más separado del deseado,pero llevando un viento más largo? ;esto estaba pensando con los ojos como platos cuando el resplandor del amanecer y la cantinela del grumete me hizo levantar.

Había comenzado el día con calor sofocante y el viento,al parecer fatigado como nosotros,había quedado reducido a una pequeña brisa.

El cielo estaba cubierto de nubes bajas,con un horizonte de nieblas que se movían con lentitud hacia la Flota.

De vez en cuando,las velas aleteaban como ansiosas de que los vientos las acariciasen para así huir de este ambiente húmedo y pegajoso.

"¡Serviolas a las cofas; a proa y a popa!"

La luz del sol y la niebla se revolvían en una lucha por posesionarse del día que empezaba.

"! Grumete a la campana ! ¡ Que suene el tritón !"

El sonido monocorde que salió de la caracola confirmó quién había vencido.

La formación,desafiando a la climatología, seguía navegando inconmovible .
La Capitana no nos indicó nada y seguimos confiando en la experiencia de sus mandos que nos mantendrían apartados de tierra.

Aunque ahora de nada nos valía porque cada vez se veía menos y los barcos que nos acompañaban desaparecieron fundidos con la humedad que acompañaba el nuevo y compacto banco de niebla.

Al cabo de un rato vagábamos por el limbo acompañados por la campanada y el aullido de nuestra caracola seguidos de los diversos ecos que brotaban de la fosca.

Con los ojos encarnados de forzarlos en ver lo insondable de la nada ,se acodó a mi lado Hernando Medina, que había demostrado al maestre su antigua habilidad ,dejandolo tan impresionado que me felicitó por haberlo traído a bordo.
En una tarde desmontó dos cajas de bombas , las engrasó , las puso en funcionamiento con más caudal y sin chirridos. Más tarde y en un momento impermebilizó las juntas de las tablas de la amura de babor, que estaban esperando ser reparadas desde Dominica a fuerza de manejar magistralmente la azuela y el mazo para introducir la estopa y tapar con la brea caliente en un sólo paso.
En la entrevista con el maeste , le explicó piezas de diversos barcos como la nao,la zabra,el patache,el batel,la carabela,la carraca,el bajel , era un pozo de conocimientos y respondía correctamente a lo que le preguntaran de tecnología naval .

Fué una suerte que nuestro calafate no hiciera el viaje redondo y quedase "escapul" en Nombre de Dios.

- Venía a darte de nuevo las gracias...

Pensaba que sus modales un tanto refinados delataba un azaroso pasado diferente a este presente y le respondí :

- ¡Quiá! Tú también lo hubieras hecho por mí

No creas que lo hubiera hecho después de tantas cosas que he visto y me han pasado.

- ¿ y qué has visto?

- Yo podría contar cada noche del resto de mi vida una historia distinta, y no habré terminado cuando suene la hora de mi muerte.

- ¿Tantas?

- Tengo historias de perlas y de esmeraldas. Sé cómo perdió su ojo Diego de Almagro en la desembocadura del San Juan .
Conozco el misterio de las esferas de piedra enterradas en las selvas de Castilla de Oro y el origen de las cabezas gigantes que tienen musgo en las pupilas.
Conozco la historia del hombre que fue amamantado por una cerda en los corrales de Extremadura y que tiempo después se alimentaba de salamandras en las islas del mar del sur.
Sé de los doscientos cuarenta españoles que remontaron los montes nevados y cruzaron los riscos de hielo llevando cuatro mil indios con fardos y dos mil llamas cargadas de herramientas, dos mil perros de presa con carlancas de acero y dos mil cerdos de hocico argollado, para ir a buscar el País de la Canela.
Conozco la historia del primer barco que bajó de las montañas brumosas de los Andes y navegó ocho meses entre selvas desconocidas que crecían.
Sé quiénes descubrieron el mar del sur, quiénes exploraron la montaña de plata, quiénes descubrieron la selva de las mujeres guerreras.

Conozco las penas de los que construyeron el primer bergantín en los ríos encajonados de la cordillera, de los que convirtieron centenares de viejas herraduras en millares de clavos. Conozco historias de herraduras de oro con clavos de plata.
Se paró en su explicación , me miró a los ojos para asegurar mi interés y prosiguió mirando al albo celaje :

Sé el relato del hombre que después de tragarse un sapo enloqueció para siempre.
Conozco la guerra en la que se enfrentaron dos viejos amigos, y que terminó con uno de ellos ahorcado lentamente por doce conjurados.
Puedo contar la historia de los diez mil hombres desnudos que remontaron el curso de un río para buscar en las montañas el origen de un barco.
Animales que caminan por el cielo, árboles que piensan , magos que se transforman en jaguares.
Sé de la enfermedad de la belleza y sé de la canción para curar la locura, y la historia de aquel hombre que libró cinco guerras antes de cumplir los treinta años y de la hermosa mestiza que hizo palidecer de amor a un ejército. La historia asombrosa del hombre que fue asesinado diez veces, y del tirano cuyo cuerpo fue dividido en diez partes...

Tengo historias, Alonso, para llenar las noches del resto de mi vida es lo único que me llevo de América y no fué para lo que vine aquí.

Por eso estoy tan desengañado que no sé si ...

Con la boca y los ojos abiertos por el asombro iba escuchando el testimonio que, el antes silencioso, Hernando me contaba ,mientras los bancos de niebla se hacían más transparentes hasta aclararse totalmente.

Con espanto y estupor vimos pasar por estribor los escollos de un arrecife ,que no abordamos por milagro, y más allá la silueta recortadas de unas montañas en un horizonte todavía brumoso.

"¡ A babor! ¡Todo a Babor! ¡Serviola atento a la proa! "

Las escotas empezaron a tremolar " ¡A las escotas! ¡ Bracear ! ¡ Amarrar ! ¡ Guinda suelta !"

El Barco comenzó a avanzar a impulsos en el nuevo rumbo y luego constantemente hasta que el agua comenzó a canturrear en sus costados.

No le pasó igual a su compañero de estribor, el Ntra. Sra. de Atocha, que embarrancó en el escollo.

¿ Qué había pasado ?¿Cómo pudo haber ocurrido? ¿Habían navegado en dirección contraria?

Se acercó Pablo que dijo :

- Hemos pensado que ganábamos surleste y una feroz corriente desconocida nos ha confundido a todos. Nos ha aconchado al oeste. Menos mal que ha aclarado.

A resguardo de los escollos y ya con el día despejado, la Flota facheó para preocuparse por su encallado barco al que acudieron diversos botes que nada pudieron hacer por él.; el Ntra. Sra. de Atocha se estaba hundiendo.

Duró a flote cinco horas, las suficientes para salvar a su tripulación y algunos objetos de valor.

A las seis de la tarde a se fué a pique desapareciendo un galeón nuevo con toda su mercancía a bordo.



Bibliografía
José Luís Casado - Los barcos españoles del siglo XVI y la Gran Armada de 1588.
Jorge Juan y Santacilia - Examen Marítimo
Willian Ospina - En busca de Pedro de Ursúa
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<i><b>N<font size=2>ihil novum sub sole</font></b></i>
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3 Cofrades agradecieron a anboro este mensaje:
capitan maxorata (12-02-2009), EL PEREZ (06-02-2009), rookie (05-02-2009)